13-05-2026, 09:13 AM
Los puntos asignados a cada competición no son arbitrarios en el sentido de “capricho”, sino que siguen una ponderación basada en tres criterios principales:
Es un sistema propio de ponderación diseñado para comparar impacto histórico entre competiciones, no una clasificación oficial.
El sistema está pensado exclusivamente para valorar logros, no para “premiar recorridos”. Por eso, el campeón de la Champions recibe 15.000 puntos, mientras que el subcampeón obtiene la mitad (7.500).
Esto puede dar lugar a situaciones como que ganar la Europa League (9.000 puntos) tenga más valor que ser subcampeón de la Champions. Lejos de ser una incoherencia, es una decisión deliberada del modelo: se prioriza el título conseguido sobre el simple hecho de llegar a la final, aunque sea de una competición superior.
- Prestigio histórico de la competición
No vale lo mismo ganar la Champions League que ganar una competición secundaria. Por eso la Champions tiene el peso más alto dentro del sistema.
- Dificultad y nivel medio de los participantes
Se valora la exigencia del torneo: número de rondas, calidad de los rivales y consistencia necesaria para ganarlo.
- Relevancia internacional y continuidad histórica
Se intenta respetar tanto competiciones actuales como extintas, manteniendo una equivalencia razonable entre épocas.
Es un sistema propio de ponderación diseñado para comparar impacto histórico entre competiciones, no una clasificación oficial.
El sistema está pensado exclusivamente para valorar logros, no para “premiar recorridos”. Por eso, el campeón de la Champions recibe 15.000 puntos, mientras que el subcampeón obtiene la mitad (7.500).
Esto puede dar lugar a situaciones como que ganar la Europa League (9.000 puntos) tenga más valor que ser subcampeón de la Champions. Lejos de ser una incoherencia, es una decisión deliberada del modelo: se prioriza el título conseguido sobre el simple hecho de llegar a la final, aunque sea de una competición superior.

